Esperanza para el año 2021

Vaya año ha sido el 2020. No es necesario que hagamos un repaso de las dificultades, pruebas, tristezas y prolongadas pruebas que hemos experimentado a lo largo del año, de todos son conocidos. Pero también ha sido un año de enormes nuevas oportunidades. Tantas iglesias han descubierto nuevas herramientas para que el mensaje del evangelio llegue mucho más allá, a muchas personas que antes de llegar la pandemia no asistían a los locales de nuestras iglesias.

                  En Taller de Predicación nos ha ocurrido otro tanto. Se han celebrado excelentes encuentros regionales virtuales como el que se llevó a cabo en Canarias en abril. Diversos círculos han descubierto que la asistencia a una convocatoria virtual puede ser incluso mayor que la presencial y se han relanzado en Barcelona y Madrid. Hemos descubierto nuevas maneras de trabajar en círculos virtuales simultáneos en salas paralelas zoom. Y levantando la vista ¡pensemos en cuantas miles de personas han escuchado mensajes evangélicos por Youtube, Facebook o en pequeños videos pasados por whatsapp!

                  No obstante, estamos cansados. Y si somos sinceros, un poco preocupados. ¿Cuánto va a durar todo esto? La noticia del inicio de la campaña de vacunación es seguida enseguida por otra noticia del brote de nuevas cepas y variantes y parece que esto nunca se acaba. 

                  Es en ese contexto que la oración del apóstol Pablo recogida en Romanos 15:13 me parece tan preciosa  “Que el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rom 15:13).

                El Dios de la esperanza ¿No es un título hermoso? Hay tantos títulos que se le dan a Dios, y que Él usa para darse a conocer en la Escritura. ¿Hay algunos que son favoritos tuyos? Siempre ha resonado conmigo el nombre que usó Agar, la sierva de Abram: “El Dios que me ve”(Gen 16:13). En todas las circunstancias que hemos pasado en este año 2020 Dios nos ha visto. Acordémonos que Agar vivió peligro, necesidad, envidia y abuso, pero a raíz de la experiencia que vivió con Dios concretó un nuevo nombre para él: El Dios que me ve.  También me encanta el Salmo 68:19 en la traducción LBLA: “el Señor, que cada día lleva nuestra carga” ¿No ha sido tu experiencia en este año?

                  ¿Qué necesitamos de cara al 2021? ¿No es esperanza?  Pues sí, pero ¿de dónde nos vendrá? No es “lo último que se pierde”, como si fuera la esperanza la esencia de la vida humana. No, la esperanza viene del Dios de la esperanza, es producida “por el poder del Espíritu Santo”. Pablo pide que “abundemos en esperanza”. Pablo ora que sus lectores (y nosotros) desbordemos esperanza, como si una fuente interna de aguas vivas brotara, les llenara y fluyera para suplir la necesidad y desesperanza de los demás.

                  Y si pensamos que en nuestras circunstancias, en esta pandemia es imposible abundar en esperanza, acordémonos que entre los recipientes de las cartas de Pablo estaban esclavos creyentes para quienes su día a día era muy difícil y desesperanzador. Además Pablo escribe en el mundo greco Romano del primer siglo que fue sacudido por oleadas de diversas epidemias.

El sociólogo Rodney Stark sugiere que fue en esos períodos que crecían más rápidamente las iglesias cristianas primitivas. Para asombro de sus conciudadanos no huían como ellos, dejando atrás a los enfermos. Más bien, habiendo encontrado remedio para su temor a la muerte, podían servir a los demás en amor. Si morían ¿no pasarían a estar con Cristo, lo que es muchísimo mejor?  ¿Cómo podían tener el mismo temor que sus conciudadanos? Esa combinación de esperanza y de espíritu de servicio abnegado a los demás no se podía encontrar en el mundo Romano fuera de los cristianos.

                  El secreto entonces es lo que creemos y en quién creemos. Lo confirma Pablo en su oración. Es “al creer” que se nos llena de todo gozo y paz. Es lógico, el gozo y la paz son aspectos del fruto del espíritu que nacen de nuestra fe en Cristo. 

Pero si la clave entonces para tener esperanza de cara al 2021 es creer en las promesas de Dios, entonces surge la pregunta del millón. Esa pregunta tan retadora que Pablo también lanza en esta misma epístola a los Romanos ¿cómo creerán … sin haber quien les predique? Rom 10:14 No ha habido mejor momento para predicar. Porque la gente está desesperanzada y angustiada. Y porque tenemos un mensaje de esperanza, un mensaje de parte del Dios de la esperanza, un mensaje de vida eterna para aquellos que se arrepienten y creen en Cristo. Hermano y hermana, aviva el don que está en ti y “que el Dios de la esperanza te llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundes en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rom 15:13).

Andrés Reid