Diagnosis de la Aplicación

Seis Problemas

por Andrés   Reid

  1. Aburrimiento producido por la ausencia de aplicación

     

    No hay nada tan aburrido como la doctrina Bíblica enseñada como fin en sí misma. Ningún hombre es mejor hombre por saber que en el principio Dios creó los cielos y la tierra. El diablo lo sabe y también Acab y Judas Iscariote… la verdad teológica es inútil si no se la obedece. El propósito detrás de toda doctrina es producir cierta conducta moral.

     
     --A.W. Tozer.

    Estoy convencido que la mayoría de las veces cuando se aburre la congregación no se debe tanto al vocabulario, las maneras o el estilo del predicador, por importante que sean. Las ilustraciones son muy importantes también pero lo que realmente convence (o no) a una audiencia para que presten atención es si hay (o no) una aplicación a ellos, a sus vidas y situaciones.

  2. Abuso: exhortación sin aparente base Bíblica alguna

    Es la situación contraria a la anterior. Hay aplicación y exhortación, pero si no está fundada en la exposición de un pasaje esa exhortación no conlleva autoridad Bíblica. Muchas veces será resentida por la congregación si se percatan de esa carencia de base exegética, y si no lo ven ¡quizás el problema es incluso mayor!

  3. Aplicación incoherente - no es herética, pero no viene del pasaje en cuestión

    Esto es muy común y también mina la autoridad de la predicación Si la congregación vuelve al pasaje después del domingo, no son capaces de volver a encontrar ¿cómo sacó el predicador eso de aquí? Y por lo tanto nunca aprenden a nutrirse ellos mismos. Por otro lado esta falta de enraizamiento en el pasaje suele llevar a una sobre énfasis sobre ciertas cuestiones, que otras nunca se mencionen y un cansancio generalizado para la congregación y el predicador.

  4. Aplicación herética por ser sencillamente desequilibrada

    Después están esas predicaciones cuando el predicador dice algo que claramente se contradice con lo enseñado por la Biblia, bien en otro pasaje o bien cuando su enseñanza es considerada como un todo. En algunos casos esto es muy obvio y claro. Pero sorprende la facilidad con la que podemos caer en ello. La razón (y la solución) a este problema muy concreto nos la explicará Haddon Robinson en otro artículo.

  5. Aplicación superficial o repetitiva

    Si la aplicación es siempre la misma puede ser resultado de que no haya habido un estudio serio para encontrar la aplicación que realmente se desprende del pasaje y que el primer autor pretendía. Pero aun cuando sí se intenta nos podemos quedar en una reflexión superficial. Bill Hybels reflexionando sobre su predicación durante sus primeros años de ministerio se dio cuenta que aunque había predicado miles de veces realmente solo había estado haciendo siempre las mismas 4 aplicaciones: ama más, confía más, ofrenda más, trabaja más.

  6. Aplicación atemorizada

    Quizás en España el problema más serio en la aplicación puede derivarse de una profunda crisis de confianza en la aplicación de las doctrinas centrales Bíblicas. En un ambiente de pluralismo religioso, relativismo moral y de privatización de la religión no queremos ofender a nadie. Igual que las Biblias para niños suelen saltar de Hechos 28 a Apocalipsis 1 dejando de lado todas las epístolas, el nuevo interés por las narrativas Bíblicas (saludable en sí mismo) puede llegar a ser malsano si nos lleva a predicaciones donde únicamente se cuenta la historia y no se destila la doctrina central ni la aplicación que aquella narrativa comunica. Caso concreto de la aplicación atemorizada es la aplicación moralista a la que trataremos en un artículo sobre la predicación cristo-céntrica.

    Martin Lloyd Jones escribió en su libro La predicación y los predicadores Epíteto dijo si quieres saber si hablas la verdad pregúntate: ¿quién después de oír tu discurso se inquieta? Si la gente puede oírnos sin inquietarse en cuanto a sus personas ni reflexionar acerca de si mismos es que no hemos estado predicando.

¡Qué Dios nos ayude a aplicar bien su palabra!

Etiqueta:
Aplicación

Compartir