Cómo salvar a Éutico

por Andrés   Birch

¿A quién? A Éutico – ya sabes, aquel joven – no sé si calificarle de desafortunado o de muy afortunado – que se quedó dormido durante una predicación muy larga del apóstol Pablo. (¡Qué corte!, ¿verdad?). Cayó de un tercer piso y murió en el acto, pero luego fue resucitado por el predicador que, sin querer, había influido en dicho accidente mortal (Hch. 20:7-12).

Y ahora – ¡sorpresa, sorpresa! – tenemos un libro, en inglés, con el título: Saving Eutychus (Cómo salvar a Éutico). Lo han escrito Gary Millar (norirlandés) y Phil Campbell (australiano); lo ha publicado este año (2013) Matthias Media y tiene como subtítulo iluminador y fascinante: Cómo predicar la palabra de Dios y mantener despierta a la gente (!) (El resaltar la palabra y en negrita sugiere que conseguir ambas cosas a la vez no es tan fácil).

En resumen: se trata de un nuevo libro sobre la predicación, cuya particular aportación a dicho arte es dar consejos prácticos sobre cómo mantener despiertos a los oyentes, sin sacrificar nada del contenido del mensaje. Tengo que confesar que el título del libro no me acaba de convencer. Es muy original y tiene gracia, pero, por mucho que los autores intentan negarlo, implica que el apóstol Pablo, por lo menos en aquella ocasión, no consiguió mantener despierto a Éutico, lo cual es cierto, ¡pero yo no me atrevería a echarle la culpa al apóstol!

Entre los temas que se abarcan en el libro están los siguientes: (1) La importancia de la oración; (2) El tipo de predicación que cambia el corazón; (3) Cómo evitar ser un predicador aburrido; (4) La importancia de encontrar y transmitir la idea central del texto; (5) Por qué cuesta tanto predicar el evangelio (sobre todo del Antiguo Testamento); (6) Un análisis de los aspectos técnicos de la comunicación (tono, volumen, velocidad, énfasis, variedad, etc.); (7) La importancia de la evaluación de otros predicadores, etc.; y: (8) El proceso de construcción de un sermón. Y hay un par de apéndices relacionados con la evaluación de las predicaciones.

Al terminar de leer este libro ¿qué me ha parecido? Pues, dividiría mi experiencia en tres fases: (1) Me enteré de la existencia del libro a través de una reseña en una página-web, y me moría por comprarlo y leerlo; (2) Los primeros capítulos del libro me entusiasmaron, y pensé: "Este librito es una verdadera joya"; (3) La segunda mitad del libro me decepcionó un poquito; tuve la sensación, al terminarlo, de que quizá no fuera tan bueno como había parecido.

Empezaré con el lado menos positivo, para poder terminar con lo mejor del libro: (1) Creo que cede demasiado terreno a la actual demanda de predicaciones amenas, entretenidas y – sobre todo – más cortas; (2) Cuando pienso en los grandes predicadores de la historia de la Iglesia, y cuando me pregunto qué les hizo ser predicadores tan grandes, no creo que fuera (principalmente) por seguir el tipo de consejos que dan Millar y Campbell en este libro; y: (3) Las dos predicaciones de los autores hacia el final del libro y que someten a la crítica (constructiva) el uno del otro, aunque tienen cosas muy buenas, no me dejaron exclamando: "¡Madre mía, esto sí que es predicar!"

Ahora, dicho lo dicho, diré por qué creo que la mayoría de los predicadores, por no decir todos ellos, deberían leer este libro: (1) Creo que el punto fuerte de Millar y Campbell es el punto débil de muchos fieles predicadores; (2) A diferencia de otros gurús de la comunicación contemporánea, Millar y Campbell abogan por una predicación seria, basada en una sana hermenéutica y en una necesaria comprensión de la teología bíblica, centrada en Cristo y en el evangelio, y aplicada a la mente, al corazón y a la vida entera del oyente; (3) Nos ayudan a terminar de construir ese puente tan necesario entre la Palabra de Dios y el mundo de hoy (incluyendo el mundo cristiano de hoy); y: (4) Todo eso lo hacen en solo 176 páginas.

Mi conclusión es que este libro no es suficiente, pero sí es necesario – o sea, pretende ayudar a los predicadores solo en un área relativamente pequeña del arte de la predicación: el área de la comunicación como tal, pero, ya que se trata de un área bastante importante y ya que es un área en la que, en mi opinión, muchos predicadores fieles no son tan buenos, cualquier predicador que lea este libro y que tenga la humildad de reconocer su necesidad de la ayuda de Millar y Campbell, llegará a ser un mejor comunicador de la Palabra de Dios, y, sin duda, ¡sus oyentes tendrán ganas de darles un abrazo de gratitud a los autores de este libro!

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