La poesía del Antiguo Testamento – Un reto para la predicación expositiva

Salmo 32

 La alegría del perdón

Este salmo responde al adulterio de David con Betsabé, con el posterior asesinato del marido de ésta, Urías el heteo. Este tropiezo de David se señala como el fallo más llamativo de su vida (1 R. 15.5). Tanto el Salmo 32 como Salmo 51 aluden a un tiempo de silencio y encubrimiento (Sal. 32.3-4), seguido de otro de confesión y restauración (Sal. 32.5). La confesión de pecado abre la puerta a la recuperación de alegría espiritual y un renovado impulso para transmitir el mensaje del perdón a otros pecadores.

El apóstol Pablo cita Sal. 32.1-2 en su exposición sobre la justificación por la fe sin obras (Ro. 4.6-8). La certeza del perdón sólo es posible por la fe; si el creyente depende de sus méritos ante Dios, nunca sabrá si ha cumplido lo suficiente. Más bien acusará una sensación de fracaso constante. En cambio, el perdón abre la puerta a una conexión real con Dios, con todas las bendiciones que se desprenden de esa relación.

Cuando David habla de la bendición de tener cubierto su pecado, alude a la sangre rociada sobre el propiciatorio en el día de expiación: la sangre del macho cabrío derramada sobre la tapa del arca de la alianza «cubría» la ley quebrantada por todo el pueblo (las dos tablas de piedra que se guardaban dentro del arca) de los ojos de Dios. La sangre se interponía entre el pecador y Dios, para que éste no tuviera que juzgar al que había cometido la ofensa. Como la sangre derramada siempre apuntaba a la muerte del Redentor en sustitución del pecador, la fe a que se refiere David es en su esencia una fe en Cristo.

David llama su composición «masquil». Se trata de un salmo didáctico, no una mera catarsis personal. David considera que su experiencia sirve de paradigma para todos los creyentes en todos los lugares, de modo que el salmo ofrece material para una exposición pública en la iglesia. El mensaje es que encubrir el pecado siempre produce sufrimiento espiritual (tristeza, depresión, frustración, debilidad, lejanía del Señor), pero reconocer el pecado y confesarlo llanamente siempre resulta en restauración y gozo. Es una verdad que recoge tanto el Antiguo Testamento (Pr. 28.13) como el Nuevo (1 Jn. 1.9).

El salmo plantea un principio general sobre la felicidad de saberse perdonado (vss. 1-2). Luego relata la experiencia concreta de David (vss. 3-5). Seguidamente anuncia que la vivencia de David es extrapolable para todos (vss. 6-9). Remata con la conclusión de que habrá misericordia y gozo para todos los que reconocen sus errores ante Dios (los rectos de corazón, vss. 10-11).

Economía, energía, sutileza

El salmo abunda en metonimias: «se envejecieron mis huesos» significa «fui debilitado en todo» (v. 3). «Se agravó sobre mí tu mano» significa «presionaste espiritualmente en mi conciencia». «Se volvió mi verdor en sequedades de verano» significa «perdí toda mi vitalidad».

El tiempo en que el Señor puede ser hallado se refiere a los momentos en que Dios despierta la conciencia del pecador, y el pecador responde esforzándose en oración (Dt. 4.29, Is. 55.6, Jer. 29.12-14).

El resultado de recibir el perdón de Dios es que lo quieres contar a otros y animar a otros a seguir el camino de transparencia y sinceridad ante Dios. La frase «te haré entender, te enseñaré» (v. 8) corresponde a la resolución de David en Sal. 51.13. Él, el pecador perdonado, anima al lector u oyente del salmo a reconocer y confesar el pecado como él ha hecho. Al mismo tiempo, al hablar David por inspiración del Espíritu de Dios (2 S. 23.2), sus palabras son una promesa del Señor. Dios promete enseñar al creyente arrepentido el camino en que debe andar. Es una promesa de dirección divina para todos los que tienen un corazón dócil ante el Señor.

Fase uno: exégesis

  1. ¿Hay palabras claves, repeticiones, detalles que llaman la atención? ¿Dónde hay figuras de dicción?¿Cuál es el significado literal de las metonimias: cubierto el pecado (32.1), envejecer los huesos (32.3), volver el verdor en sequedad de verano (32.4), llegar las inundaciones de aguas (32.6), rodear con cánticos de liberación (32.7)?
  2. ¿A quién engañamos cuando tratamos de negar o encubrir el pecado (32.2)?
  3. Analiza 1 Juan 1.9. ¿Qué enseña este texto sobre la confesión del pecado?
  4. ¿Qué relación hay entre el hecho de saberse perdonado y el hecho de sentir el refugio de Dios en todas las circunstancias (32.7).
  5. ¿Qué importancia tiene la promesa (primero de David, luego del Señor) de fijar los ojos sobre el pecador (32.8)?
  6. ¿A qué se refiere David con las metáforas del caballo y el mulo (32.9)?
  7. ¿Cuál es el equivalente de ser sujetados con cabestro y con freno, para el creyente de hoy (32.9)?
  8. 8. ¿Cuál es la estructura del salmo? ¿Cómo es el flujo de pensamiento o argumento? Haz un bosquejo del pasaje, dividiéndolo en secciones, resumiendo lo que dice.
  9. ¿Cuál es el punto principal o idea central que el autor estaba tratando de comunicar a sus primeros lectores en este pasaje? ¿Qué es lo palpitante de este pasaje, el mensaje central? Intenta resumirlo en una sola oración en tiempo pasado: El autor quería transmitir a sus primeros lectores que …
  10. ¿Cuál es el principio teológico fundamental que subyace este pasaje? En base al resumen que has hecho del mensaje del salmista, intenta definir este principio de aplicación universal en una sola oración, usando verbos en tiempo presente.

Fase dos: exposición

  1. ¿Cuál será la idea central de vuestro mensaje? ¿Cómo vais a comunicar el énfasis central de este texto a otras personas? Elaborad juntos una sencilla frase o un título que resuma el énfasis principal de vuestro mensaje. La idea es que sea clara y memorable para la audiencia, pero debe reflejar vuestro acuerdo sobre la idea central del texto.
  2. Como resultado de escuchar vuestro mensaje, ¿qué queréis que vuestros oyentes entiendan, sientan y hagan? Confirmad que el efecto que queréis, para que vuestro mensaje refleje el efecto que el autor del texto bíblico buscaba en sus oyentes.
  3. Debatid posibles bosquejos para vuestro mensaje. Sed todo lo creativos e imaginativos que podáis, buscando una estructura sencilla que refleje fielmente lo que el texto dice. Buscad encabezados que sean cortos, sencillos y fáciles de recordar.

 

Esteban Rodemann