Ante la muerte

Nos encontramos muchas veces en situación de oficiar una ceremonia de sepelio de hermanos en la fe, o hasta nos pidan decir unas palabras en funerales de no creyentes. En este último caso lo tenemos claro: hablar de la esperanza en Cristo, de la seguridad que Él ofrece…, en resumen: presentar el Evangelio. En el caso de creyentes podríamos recurrir a temas y pasajes bíblicos comunes: Para mí el vivir es Cristo; No lloréis como los que no tienen esperanza; Yo sé que mi Redentor vive; 1ª Cor 15; Yo soy la resurrección y la vida… 

El “ángel de la muerte’ por Herman Matzen victorioso es una escultura de bronce sobre una tumba en el cementerio de Lake View en Cleveland, Ohio, EE.UU

Recientemente tuve que exponer la Palabra en un entierro de un familiar. Cuando llegué a su casa tras el aviso de que había partido con el Señor, vi encima de la mesa el volante médico que debía ser entregado a la funeraria cuando vinieran a recoger el cuerpo y que certificaba su muerte. En él me encontré una palabra que me sirvió de inspiración para el mensaje que tenía que compartir al día siguiente. El volante tenía manuscrito: EXITUS, la forma abreviada del término médico Exitus letalis, usado para certificar la muerte de una persona por cese irreversible de las funciones cardiorespiratorias y/o encefálicas. 

Ese término me sugirió otro conjunto de palabras: «salida», «partida», «éxodo», «éxito», alrededor de las cuales elaboré el mensaje. 

Y me sugirió pasajes bíblicos que reconfortaron mi alma y trajeron consuelo divino a la familia: 1ª Ts 4:13 (dormir); Jn 11 (¿Qué quiso decir Jesús con «no acabará en muerte» si Lázaro ya estaba muerto?; 2ª Cor 5 (desarmar esta carpa); Fil 1:21 (partida: «soltar amarras»); Gn 35:29 (ser unido a su pueblo).

José Mª de Rus – Un aprendiz de predicador

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Taller de Predicadores – Retiro regional de Andalucía 2021

Con una participación de 34 hermanos y vía Zoom, como no podía ser de otra manera, hemos tenido el Taller Regional del TdP en Andalucía que quedó aplazado presencialmente el año pasado.

Andalucía

Hemos tenido participación de casi todas las provincias andaluzas. Han habido algunos hermanos y hermanas que han participado por primera vez en un Taller como el nuestro.

Gabriel Bernal, anciano de la Iglesia Vida Abundante de Mairena del Aljarafe (Sevilla), ha desarrollado una exposición bíblica muy edificante basada en Colosenses 3:12, 13. El Espíritu Santo nos ha llevado a la necesidad de afirmarnos en nuestra identidad como hijos de Dios. Hemos sido retados como soldados a tomar el escudo que nos permita defendernos de los ataques del enemigo, practicando igualmente actitudes correctas para tener una vida sana en nuestras relaciones con los hermanos.

El tiempo de evaluación en mini grupos, como siempre, se nos quedó corto porque la participación en los grupos fue muy animada. Posteriormente Peter Knowlson, misionero en Azuaga, tuvo a su cargo el tiempo de formación. Se centró en la necesidad de la aplicación en nuestras predicaciones y en la importancia de desarrollarla correctamente.

En esta sesión tuvimos también un buen tiempo de trabajo en mini grupos para tratar cuestiones que Peter nos planteó con anterioridad a la sesión relativas al tema de la aplicación.

Al terminar, la opinión general que recibimos es que nos “ha sabido a poco”, “nos hemos quedado con ganas de más”, “tenemos que vernos antes del año que viene”, “hay que verse más a menudo”. Así que estamos muy contentos con esta actividad y animados para seguir adelante tanto con los círculos como con otras actividades a nivel regional.

Por Daniel BENITEZ V.

“Círculos de predicadores en tiempos de Coronavirus” Encuentro virtual

El pasado sábado 23 de enero tuvo lugar el encuentro virtual de coordinadores de círculos de predicación a nivel nacional. Debido a las actuales circunstancias de pandemia, el encuentro fue virtual por medio de la plataforma Zoom. En él nos encontramos hermanos de toda España, Perú y EE.UU. En el encuentro llegaron a haber 108 conexiones y fue una alegría ver hasta cinco pantallas repletas con las caras de hermanos de diferentes lugares de España y del mundo.

Imagen realizada durante el encuentro virtual

La reunión fue introducida por Francisco Mira, pastor de la Iglesia Bautista de Gracia (Bcn) y Presidente del Taller de Predicación, que citó 2 Tim. 2:2; 15. Según nos decía, este encuentro es útil, precisamente, para seguir formándonos en el objetivo de “usar bien la palabra de verdad”. Para esto mismo Francisco nos animó, no solamente a no quedar detenidos por la situación de pandemia, sino a que podamos iniciar decenas de nuevos círculos de predicación. De hecho, este fue uno de los objetivos principales del encuentro, dar impulso a los círculos.

Posteriormente compartieron sus experiencias de círculos de predicación virtuales diversos hermanos de la geografía española. Gabriel Penalva, de uno de los círculos de Barcelona, nos hablaba de la calidez de poder compartir, saludar, hablar y formarnos juntamente con los hermanos también por medio de Zoom. Josué García, hermano perteneciente a los círculos de Canarias, nos hablaba del “macrogrupo” que se ha formado en aquella región. Nos decía con alegría que el 26 de noviembre, en su encuentro, hubo 95 participantes. Por su parte, el hermano Esteban Rodeman, de Madrid, nos habló del reto que ha supuesto la nueva situación, pero también de la bendición que ha resultado de la misma y nos animaba a seguir persistiendo en este ministerio.

Posteriormente pudimos escuchar a Alex Chiang, colaborador de Langham en América Latina. Aprovechó la ocasión para compartir recursos para los círculos de predicación a distancia (https://www.langhampredicacionla.org/). En lo que a la predicación se refiere, Alex se basó en Mateo 4:1-11. Por medio del texto nos quiso transmitir la importancia de predicar la Palabra. Esto lo hizo desde tres ángulos distintos; enfatizando la importancia de la propia predicación, estableciendo la importancia de predicarla fielmente y, finalmente, indicando la importancia de aplicar la palabra en forma efectiva y adecuada.

Alex Chiang

Puedes ver la predicación aquí:

Seguidamente todos participamos en minigrupos en los que estuvimos desarrollando la herramienta básica para la evaluación de predicaciones. Cada uno de los grupos intentó enfatizar una de las tres áreas recogidas en la hoja; fidelidad, pertinencia y claridad. Después tres de los grupos compartieron sus conclusiones. En todo ello pudimos ver la rica diversidad de perspectivas que nos pule y edifica mutuamente.

Finalmente, Francisco Mira hizo la presentación del nuevo libro editado por el Taller de Predicación para el 2021, “La palabra sorprendente”. Es este un recurso que, juntamente con los ya editados anteriormente, seguro será de bendición para nuestro crecimiento y ministerio.

Fue un buen momento de encuentro, mutua bendición y formación en el que pudimos tomar ánimo para seguir estudiando la Palabra. Al mismo tiempo nos infundió ánimo para continuar con un ministerio que nos enriquece a nosotros mismos y a nuestras iglesias. El Señor bendice cualesquiera que sean las circunstancias (Ro. 8:28) y lo pudimos ver y vivir en primera persona.

La Palabra Sorprendente

¿Tiene Dios algo que decir sobre la economía, la pandemia o la sexualidad? Y, si Dios quiere decirnos algo sobre la política, la identidad sexual o los refugiados, ¿a dónde acudiríamos para oírle? ¿Se nos ocurriría pensar que nos hablaría a través de una predicación expositiva de un pasaje de la Biblia? Demasiadas personas piensan que la Biblia es irrelevante para el mundo actual, en parte porque demasiadas predicaciones no cruzan el puente desde el mundo bíblico al mundo actual.
La Palabra sorprendente: Modelos de predicación expositiva contemporánea

Los autores de este volumen comparten la convicción de que la Palabra de Dios siempre es pertinente, lo que significa que cualquier tema se pueda abordar desde una acertada exposición de un pasaje bien seleccionado de la palabra de Dios. El gran reto en la predicación es hallar ese nexo natural entre el texto bíblico y nuestras circunstancias actuales. Pero, si tenemos problemas para verlo, el problema no está en el texto, sino en nosotros, en nuestra visión del texto.

Es fácil comprobar que una búsqueda en la Biblia de palabras o frases como “economía” o “política” o “identidad sexual” no da como resultado ningún pasaje que aborde razonablemente estas cuestiones. ¿Significa esto que Dios no tiene nada que decirnos sobre ellas? ¡En absoluto! Aquí es donde los predicadores auténticamente expositivos se convierten en don de Dios para sus iglesias. Muestran a sus congregaciones dónde encontrar lo que Dios nos quiere decir sobre estas cuestiones. Primero, realizan una exégesis cuidadosa de pasajes bíblicos relevantes para extraer correctamente los principios que el primer autor quiso transmitir. Luego, viene quizás la parte crítica del proceso, hacer una aplicación que surja de natural del texto, y a la vez que sea pertinente en el contexto actual, que es diferente al que imperaba en el tiempo del escrito bíblico, pero que tenga un punto real de conexión con aquel. Aquí reside buena parte del arte de la predicación expositiva. Bajo la guía del Espíritu Santo, encontrar ese “paralelo entre las circunstancias en las que se escribió el pasaje y las que existen en la actualidad”. Luego queda expresar estas enseñanzas y aplicaciones en lenguaje sencillo, llano y actual. Veremos en este volumen doce ejemplos de este proceso, ¡pero no son un calco unos de otros!

El libro se inicia con las exposiciones de Jaume Llenas y Francisco Mira sobre pasajes de Génesis 1 y 2. Juntas, las dos exposiciones de estos pasajes aportan una buena base de teología de la gracia común, como resultado de la creación de Dios, un aspecto frecuentemente ausente de muchas predicaciones evangélicas. Jaume Llenas resalta el valor del Trabajo, semblanza familiar con Dios. Y Francisco Mira expone el capítulo Estaban desnudos y no se avergonzaban. El título refleja bien el tono de la exposición: “Una visión bíblica siempre tendrá una perspectiva gozosa y rica de la sexualidad”. Quizás no nos hayamos sorprendido de poder hacer aplicaciones contemporáneas de los primeros capítulos de Génesis, pero ¿de Levítico? Joaquín Hernández nos ayuda a ver que La buena economía de Dios en Levítico 25 “desafía tanto al capitalismo como al comunismo”; ¡incluso provee un mecanismo de regularización de precios de compra-venta para evitar abusos! Una vez que un buen expositor ha dividido un pasaje, nos puede parecer que no podría haber otra división, por la claridad de sus encabezamientos y su evidente correspondencia con la secuencia del pasaje. Esto ocurre con la exposición de La corrupción en la vida pública visible en 1 Reyes 21 hecha por Timoteo Glasscock. Una vez que Pablo Martínez nos ha mencionado que el Salmo 91 puede haber sido compuesto en medio de una epidemia de peste, cobra especial pertinencia en un mundo azotado por la COVID-19. Esta hermosa exposición lleva al creyente atribulado y atemorizado a fijarse en cómo es su Dios y cuáles son las promesas que Dios le ha hecho. Esto estimula su confianza en Dios y así La confianza triunfa en la pandemia. La versión NVI usa la palabra “refugiado” en Isaías 16:4 y esto nos ayuda a entender la situación original y ver que nos habla de La crisis de refugiados y Dios, explica Andrés Reid. Es curioso ver cómo un mejor entendimiento del contexto histórico original no nos distancia del mundo actual, sino que nos acerca a las situaciones de los refugiados que huyen de conflictos bélicos en el siglo XXI. A veces, la clave para realizar aplicaciones naturales y pertinentes está en el discernimiento del expositor para ver que hay determinada palabra o detalle en el texto que proporciona un punto desde el que se puede tender el puente a una situación análoga en el presente. La exposición de Stuart Park de Jesús y la identidad de género no puede ser un tema más pertinente en nuestra sociedad tan angustiada y desorientada en esta área de la sexualidad. Las parábolas de Jesús siempre fueron “palabra sorprendente” para sus oyentes. En la exposición de Lucas 18:9-14 bajo el título Jesús y la religiónJosé Moreno nos muestra cómo el buen uso de herramientas hermenéuticas apropiadas para interpretar la parábola del fariseo y el publicano nos permite volver a sentir el impacto sorprendente que recibieron sus primeros oyentes. Luis Fajardo en su exposición de Juan 14:1-6 ejemplifica cómo la buena aplicación procura no quedar invalidada por caer en la exageración o en la incomprensión. Escribe con claridad sobre un tema tan actual como Jesús y el pluralismo. Cualquiera que piense que una predicación expositiva está condenada a ser aburrida, ceñida a lenguaje religioso y difícilmente entendible por gente secularizada, seguramente cambiará de opinión una vez haya leído la exposición Los indicios de Dios en la naturaleza hecha por Hélder Favarin. En un lenguaje llano y sencillo y sin jerga religiosa, explica lo que el oyente necesita entender si no asiste regularmente a los cultos de una iglesia evangélica. La exposición de Andrés Birch nos muestra el aspecto cristocéntrico de la aplicación. No es casualidad que pusiera por título a su exposición Hacer política a la sombra de la cruz porque es allí donde él nos quiere llevar. La ilustración es una cualidad muy infravalorada en la predicación, y quizás en demasiadas predicaciones expositivas. ¡Pero Esteban Rodemann es otro predicador que encarna bien este arte! En su mensaje nos propone unos principios generales de acercamiento a la literatura apocalíptica antes de abordar el texto en sí y no se olvida de ir sacando aplicaciones de La esperanza cristiana (Apocalipsis 21:1-8).

El lector podrá evaluar hasta qué punto los doce autores han logrado el objetivo de mostrar cómo los pasajes desprenden aplicaciones naturales y pertinentes, y a la vez cómo, juntas, ayudan a declarar “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27).

Si quieres conseguir este libro, puedes hacerlo a través de la editorial Andamio aquí.

* Extracto de la introducción de La Palabra sorprendente, Andrés Reid

La Palabra sorprendente, editado por Andrés Reid y Francisco Mira

1. El trabajo, semblanza familiar con Dios. Gn. 1:26-2:25 Jaume Llenas
2. Estaban desnudos y no se avergonzaban. Gn. 1:27-31; 2:18-25 Francisco Mira
3. La buena economía de Dios. Lv. 25:1-24 Joaquín Hernández
4. La corrupción en la vida pública. 1 R. 21:1-19 Timoteo Glasscock
5. La confianza triunfa en la pandemia. Sal. 91 Pablo Martínez
6. La crisis de refugiados y Dios. Is. 15:1-16:14 Andrés Reid
7. Jesús y la identidad de género. Mt. 19:3-12 S. Stuart Park
8. Jesús y la religión. Lc. 18:9-14 José Moreno
9. Jesús y el pluralismo. Jn. 14:1-6 Luis Fajardo
10. Los indicios de Dios en la naturaleza. Hch. 14:15-17 Hélder Favarin
11. Hacer política a la sombra de la cruz. Ro. 14:1-15:6 Andrés Birch
12. La esperanza cristiana. Ap. 21:1-8 Esteban Rodemann

Esperanza para el año 2021

Vaya año ha sido el 2020. No es necesario que hagamos un repaso de las dificultades, pruebas, tristezas y prolongadas pruebas que hemos experimentado a lo largo del año, de todos son conocidos. Pero también ha sido un año de enormes nuevas oportunidades. Tantas iglesias han descubierto nuevas herramientas para que el mensaje del evangelio llegue mucho más allá, a muchas personas que antes de llegar la pandemia no asistían a los locales de nuestras iglesias.

                  En Taller de Predicación nos ha ocurrido otro tanto. Se han celebrado excelentes encuentros regionales virtuales como el que se llevó a cabo en Canarias en abril. Diversos círculos han descubierto que la asistencia a una convocatoria virtual puede ser incluso mayor que la presencial y se han relanzado en Barcelona y Madrid. Hemos descubierto nuevas maneras de trabajar en círculos virtuales simultáneos en salas paralelas zoom. Y levantando la vista ¡pensemos en cuantas miles de personas han escuchado mensajes evangélicos por Youtube, Facebook o en pequeños videos pasados por whatsapp!

                  No obstante, estamos cansados. Y si somos sinceros, un poco preocupados. ¿Cuánto va a durar todo esto? La noticia del inicio de la campaña de vacunación es seguida enseguida por otra noticia del brote de nuevas cepas y variantes y parece que esto nunca se acaba. 

                  Es en ese contexto que la oración del apóstol Pablo recogida en Romanos 15:13 me parece tan preciosa  “Que el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rom 15:13).

                El Dios de la esperanza ¿No es un título hermoso? Hay tantos títulos que se le dan a Dios, y que Él usa para darse a conocer en la Escritura. ¿Hay algunos que son favoritos tuyos? Siempre ha resonado conmigo el nombre que usó Agar, la sierva de Abram: “El Dios que me ve”(Gen 16:13). En todas las circunstancias que hemos pasado en este año 2020 Dios nos ha visto. Acordémonos que Agar vivió peligro, necesidad, envidia y abuso, pero a raíz de la experiencia que vivió con Dios concretó un nuevo nombre para él: El Dios que me ve.  También me encanta el Salmo 68:19 en la traducción LBLA: “el Señor, que cada día lleva nuestra carga” ¿No ha sido tu experiencia en este año?

                  ¿Qué necesitamos de cara al 2021? ¿No es esperanza?  Pues sí, pero ¿de dónde nos vendrá? No es “lo último que se pierde”, como si fuera la esperanza la esencia de la vida humana. No, la esperanza viene del Dios de la esperanza, es producida “por el poder del Espíritu Santo”. Pablo pide que “abundemos en esperanza”. Pablo ora que sus lectores (y nosotros) desbordemos esperanza, como si una fuente interna de aguas vivas brotara, les llenara y fluyera para suplir la necesidad y desesperanza de los demás.

                  Y si pensamos que en nuestras circunstancias, en esta pandemia es imposible abundar en esperanza, acordémonos que entre los recipientes de las cartas de Pablo estaban esclavos creyentes para quienes su día a día era muy difícil y desesperanzador. Además Pablo escribe en el mundo greco Romano del primer siglo que fue sacudido por oleadas de diversas epidemias.

El sociólogo Rodney Stark sugiere que fue en esos períodos que crecían más rápidamente las iglesias cristianas primitivas. Para asombro de sus conciudadanos no huían como ellos, dejando atrás a los enfermos. Más bien, habiendo encontrado remedio para su temor a la muerte, podían servir a los demás en amor. Si morían ¿no pasarían a estar con Cristo, lo que es muchísimo mejor?  ¿Cómo podían tener el mismo temor que sus conciudadanos? Esa combinación de esperanza y de espíritu de servicio abnegado a los demás no se podía encontrar en el mundo Romano fuera de los cristianos.

                  El secreto entonces es lo que creemos y en quién creemos. Lo confirma Pablo en su oración. Es “al creer” que se nos llena de todo gozo y paz. Es lógico, el gozo y la paz son aspectos del fruto del espíritu que nacen de nuestra fe en Cristo. 

Pero si la clave entonces para tener esperanza de cara al 2021 es creer en las promesas de Dios, entonces surge la pregunta del millón. Esa pregunta tan retadora que Pablo también lanza en esta misma epístola a los Romanos ¿cómo creerán … sin haber quien les predique? Rom 10:14 No ha habido mejor momento para predicar. Porque la gente está desesperanzada y angustiada. Y porque tenemos un mensaje de esperanza, un mensaje de parte del Dios de la esperanza, un mensaje de vida eterna para aquellos que se arrepienten y creen en Cristo. Hermano y hermana, aviva el don que está en ti y “que el Dios de la esperanza te llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundes en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rom 15:13).

Andrés Reid

Una sola interpretación – La integridad de la perícopa

La predicación expositiva parte de un texto bíblico. Es la exégesis de un pasaje de las Escrituras, con la aplicación del mensaje del texto a la vida del predicador primero, después la comunicación de esa idea central a un grupo de hermanos para que respondan con fe y obediencia, y acaben transformados un poco más a la imagen de Jesucristo. El objetivo de la predicación expositiva es que el reino de Dios se reproduzca en la vida de los creyentes.

Una perícopa es una porción de las Escrituras apta para ser predicada. Es una unidad de pensamiento dentro de la revelación bíblica. Puede ser un párrafo de las epístolas del Nuevo Testamento, una porción extensa de la narrativa del Antiugo Testamento, un salmo, o un solo versículo de Proverbios. Lo que define la perícopa es que resume una sola idea, transmite un solo mensaje.[1] Esto significa que no se puede sacar muchas interpretaciones distintas de un pasaje bíblico. El mensaje central de una perícopa es único. Se trata de aquello que el autor quiso transmitir. La tarea del predicador consiste en descubrir la idea central del texto descifrando la intención del autor. No es válida una predicación basada en cualquier idea central; hay que dar con el propósito original del que ha compuesto el texto.

El mensaje central de un pasaje bíblico fluye de la pragmática del texto: ¿qué quiere hacer el autor con las palabras que escribe? ¿Cuál es el efecto que busca en los oyentes? Analizar la semántica –el significado léxico de palabras, los datos históricos relevantes, el funcionamiento gramático dentro de la oración– no es suficiente. Hay que descubrir la intención real del autor. ¿Qué espera que ocurra en los que leen su relato? Es una consideración que no suele figurar en los comentarios tradicionales.

Una sola idea

Si analizáramos los periódicos un día cualquiera, podríamos leer titulares como los siguientes:

La segunda ola golpea España

La feroz lucha de Lukashenko por la supervivencia política

Un vídeo, maletas llenas de billetes y tres expresidentes

Después del titular sigue el artículo. En cada caso el periodista busca transmitir una información concreta que gira en torno a una sola tesis, un concepto único. No se puede derivar cualquier conclusión del titular. Lo que define y pone límites al sentido del texto es la intención del autor, cómo trata de exponer un asunto y no otro. Debido a esta característica de la comunicación humana, el refrán «Donde dije “digo”, ahora digo “Diego”» tiene su sentido. Lo que el hablante quiere comunicar en un primer momento es lo que es. No procede desdecirse luego. No es correcto retocar palabras para notificar algo diferente a lo que se ha expresado al principio. Hay un solo sentido admisible, el que corresponde con el objetivo original del locutor.

Si la intención del que habla o del que escribe define el sentido de la comunicacion en general, tanto más se aplica esta misma norma a la palabra de Dios. Cuando Esdras y Nehemías reúnen al pueblo para que escuchen la lectura de la palabra del Señor, su afán es abrir el sentido original que Dios pretendía en sus comunicaciones a los profetas. Había un solo sentido, no varios. Ese sentido único es lo que el pueblo debía descubrir y comprender.

Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido,
de modo que entendiesen la lectura (Neh. 8.8).

No se admitían varios significados. El mensaje de cada porción de la palabra del Señor tenía su interpretación correcta. Esta es lo que los levitas tratan de ayudar al pueblo a comprender. Inventar otros sentidos habría sido utilizar una «pluma mentirosa». Sería como hurtar las palabras de Dios del pueblo redimido.

Ciertamente la ha cambiado en mentira
la pluma mentirosa de los escribas (Jer. 8.8).

Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehova,
que hurtan mis palabas cada uno de su más cercano (Jer. 23.30).

De la misma manera, si un predicador se equivoca en la interpretación de un pasaje, si no da con la esencia que el Señor quiso al inspirar este texto bíblico en concreto, podría estar recurriendo igualmente a «la pluma mentirosa de los escribas». No se puede sacar cualquier idea central de un texto. Hay que descubrir la idea central que el Señor –inspirando al autor humano– tenía en mente. Sólo es válida la exposición que se ajusta a la intención del autor.

Otro ejemplo secular de la naturaleza del acto comunicacional son las fábulas de Esopo. Este escritor griego, que vivió allí por el s. VII a.C., compuso historias morales con animales como protagonistas. Uno de ellas es la historia del perro y el trozo de carne:

Un buen día, un perro que se creía muy inteligente, robó un enorme pedazo de carne de una carnicería. Antes de que pudieran atraparle, corrió tan lejos como pudo, queriendo poder disfrutar de aquella pieza con tranquilidad.

Tras la carrera llegó hasta un puente y, cuando se hallaba sobre él, miró hacia abajo y vio su imagen reflejada en el agua.

Aquel perro que se creía muy listo pensó: 

«Ese perro que está ahí abajo también tiene un pedazo de carne. ¡No puede ser! Su trozo parece más grande que el mío. Pero ese perro tiene cara de bobo. Si lo logro asustar, dejará su pedazo de carne y yo podré comer hoy dos trozos de esta delicia. ¡Soy tan listo!»

Pero al abrir el hocico para ladrar, su pedazo de carne cayó al río, se hundió en el agua y desapareció.

Cada fábula de Esopo tiene una moraleja. En este caso el «enfoque teológico» del apólogo (una narración con instrucción ética) es que la avaricia conduce a la pérdida. El asunto más importante para nuestra consideración es que la fábula tiene un significado. Hay un enfoque moral, solo uno, y de él se deriva la aplicación: ¡no seas avaro! Esta aplicación base se podría practicar de muchas maneras, según la situación vital de los oyentes del cuento. La avaricia y la generosidad se podrían manifestar de muchas formas, y el cuentacuentos hábil intentaría ayudar al público a ver la manera más apropiada de incorporar esta enseñanza a la vida real.

La pragmática, clave de la aplicación

La unicidad del significado de un texto se manifiesta en la pragmática. La pragmática se refiere a lo que el autor pretende hacer con las palabras que ha escrito. Es el enfoque teológico que el autor quiso transmitir con sus frases. Este enfoque teológico es único. El autor quiere decir una cosa y no otra. En otras palabras, cada perícopa tiene un solo significado, y este condiciona la aplicación.

Tomemos como ejemplo una oración sencilla de cuatro palabras:

La puerta está abierta.

Un análisis exegético tendría que aclarar el significado de «puerta», junto con su funcionamiento (se abre y se cierra). El intérprete tomaría nota del tiempo presente del verbo, de cómo describe la situación actual de la puerta. Más análisis léxico aclararía el significado de «abrir». Un examen gramático apuntaría el artículo definido «la». Se trata de una puerta, de esta puerta y no otra.

Para determinar la aplicación, sin embargo, hay que preguntarse ¿qué trata de hacer el autor con esta frase? ¿Cuál es la pragmática de la frase? ¿Qué espera el que habla? ¿Qué quiere que ocurra? Se podría pensar en varios escenarios:

Una discusión. Pepe y María acaban de discutir acaloradamente en el salón de su casa. Frustrado, harto, Pepe dice a María, «La puerta está abierta». Lo que pretende con esta frase es que ella se largue. No quiere seguir discutiendo con ella. Aplicación: ¡márchate!

Un día caluroso. Ramón y Begoña han encendido el aire acondicionado a 23º porque hace un calor sofocante afuera en la calle. Él, al sacar la basura, ha olvidado cerrar la puerta detrás de sí cuando vuelve. Ella le dice, «La puerta está abierta». Está molesta porque todo el aire fresco se escapa de la casa. Aplicación: ¡Apaga el aire!

Una excursión al campo. Pedro y Eva han hecho bocadillos para llevar a los niños a la sierra y pasar un día en familia haciendo senderismo. Mientras cargan el coche con una mesa de camping y sillas, algún balón, y una mochila con la comida, él mira a casa y ve que no han cerrado la puerta. Le dice a Eva, «La puerta está abierta». Quiere decir que no se olviden de echar la llave antes de marcharse de excursión. Aplicación: ¡Cierra la puerta echando llave!

Un cotilleo de oficina. Tomás y Margarita, que trabajan juntos en una empresa, acaban de tomar un café de máquina durante el descanso de media mañana. Ella empieza a contarle un rumor que está circulando por la oficina, un lío de faldas de uno de los directivos. Él la para diciendo, «La puerta está abierta». Quiere decir que otros pueden estar al loro, conviene bajar la voz. Aplicación: ¡Baja la voz!

En estos cuatro casos se pronuncian las mismas palabras, pero en situaciones muy dispares. El significado reside en lo que el autor pretende hacer con las palabras que dice, no el sentido léxico y gramático de las palabras mismas. La aplicación varía según la pragmática del autor. El que se expresa tiene en mente una sola idea, no todas las ideas posibles. La aplicación fluye de la intención práctica del que habla. Esto es lo que el intérprete debe discernir.

Aun cuando el sentido sea único, y la aplicación principal fluye de ella, podría haber varias formas secundarias de ponerla en práctica. Ramón y Begoña podrían apagar el aire o cerrar la puerta para que no se escape el aire fresco. Pedro y Eva podrían cerrar la puerta y echar la llave o mandar a uno de sus hijos a hacerlo. Tomás y Margarita podrían bajar la voz o dejar el cuarto de máquinas expendedoras para compartir confidencias en la escalera.

Lo más importante es que la aplicación se basa en la pragmática del texto. Proponer una aplicación sin tener en cuenta lo que el autor pretende hacer con sus palabras conduce al error. Cuando se trata de un pasaje de la palabra de Dios, desemboca en aplicaciones trilladas e insulsas, de poca utilidad para lograr una poderosa transformación espiritual de los hermanos.

Las tentaciones de Jesucristo

El relato acerca de las tentaciones de Jesucristo en el desierto representa una mina de oro para el predicador. La cuestión es ¿cómo deducir la aplicación correcta de este pasaje? ¿Qué pretende el evangelista al narrar las tres tentaciones que Jesús soportó antes de iniciar su ministerio? ¿Qué importancia tiene su victoria sobre el diablo? ¿Cuál es el enfoque teológico del autor?

Algunos expositores plantean el pasaje simplemente como un modelo a seguir. Hay que imitar a Jesús resistiendo la tentación. Otros profundizarán en el método con que Jesús se enfrenta al diablo citando pasajes de la Escritura. ¡Memoriza textos bíblicos!, dice el predicador. Otro pastor se fija en el hecho de que esta secuencia ocurra al inicio del ministerio público de Cristo, y exhorta a los hermanos a cuidar su santidad personal antes de emprender un servicio al Señor.

Todas estas aplicaciones quedan debilitadas, sin embargo, si no empalman con lo que el autor trata de hacer al contar la historia. Son como una mala aplicación de la frase «La puerta está abierta» en el ejemplo dado arriba. Si la pragmática (lo que el autor quiere hacer con sus palabras) es que Margarita baje la voz, sería un error aplicar la frase apagando el aire acondicionado.

En el relato de Mateo 4.1-11 el autor está retratando el talante moral de Jesucristo. Quiere demostrar que Jesús sufrió tentación verdaderamente y que la rechazó con contundencia. Fue probado de verdad y superó la prueba. La importancia de este hecho reside en cómo capacita a Cristo para ser el sumo sacerdote que los creyentes de hoy necesitamos. Habiendo sido tentado de verdad, se identifica plenamente con nosotros y nuestras luchas. Habiendo descartado la invitación al mal, él es fuerte para ayudarnos a hacer lo mismo en las encrucijadas morales de nuestra experiencia diaria.

Pues en cuanto él mismo padeció siento tentado,
es poderoso para socorrer a los que son tentados (He. 2.18).

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado (He. 4.15).

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores,  hecho más sublime que los cielos (He. 7.26).

De esta manera, el enfoque teológico de Mateo es que Jesucristo ha demostrado ser la clase de sumo sacerdote que necesitamos, para que acudamos a él cada vez que nos encontramos en una tesitura conflictiva. Debido a su justicia, porque se negó a desviarse de la voluntad del Padre, está capacitado para mediar gracia a su pueblo, como el sumo sacerdote en Israel que llevaba la mitra blanca y una lámina de oro con las palabras «Santidad a Jehová» (Ex. 28.36). Él es como el rey ideal que ha cabalgado sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, para que derrote poderosamente a los enemigos (Sal. 45.4-5). La calidad moral de su vida le capacita para ayudar a los demás en sus luchas contra el mal.

De esta manera, el enfoque teológico (la idea central, la pragmática) podría resumirse así:

Si Cristo lidió con el mal y superó la prueba,
te puede ayudar cuando eres tentado

Son dos aspectos: lo que Jesús logró y cómo ayuda a los suyos en situaciones parecidas. El bosquejo tendría dos grandes apartados: la naturaleza de la tentación y la esencia de la justicia. Añadiendo detalles se podría concebir un bosquejo algo así:

A. La naturaleza de la tentación
1. Procede del tentador, el diablo
2. Consiste en la invitación a satisfacer alguna necesidad sin contar con Dios
3. Dios permite situaciones de necesidad (lleva a Jesús al desierto)
B. La esencia de la justicia
1. Hay movimientos (el significado de cada tentación)
a. La desesperación frente a la espera (piedras en panes)
b. El nerviosismo frente al silencio de Dios (tirarse de lo alto del templo)
c. La frustración de ser ignorado (recibir gloria adorando al diablo)
2. Hay matices
a. La palabra de Dios aclara el buen camino
b. Practicar la justicia te da un mensaje para los demás (los 40 días en el desierto como los 40 días de Moisés en el monte de Sinaí)
c. Optar por la justicia abre la puerta al apoyo divino (ministerio de los ángeles a Jesús)

La aplicación principal es que conviene acudir a Cristo en medio de la tentación, sabiendo que él fue tentado de verdad y venció aferrándose a la voluntad del Padre. La aplicación podría practicarse, sin embargo, de varias maneras. El predicador podría exhortar a los hermanos a examinar los movimientos profundos de su corazón para discernir dónde se están cansando de esperar la provisión de Dios (la tentación de cambiar piedras en panes), dónde deben seguir confiando en las promesas del Señor a pesar de su silencio (la tentación de tirarse de lo alto del templo para obligar que Dios actúe), y dónde deben dejar con Dios su reconocimiento (la tentación de conseguir gloria adorando al diablo).[2]

El pastor también podría animar a los oyentes a empaparse de la Palabra de Dios, sabiendo que ella aclara los preceptos, las prioridades y las prácticas que caracterizan a la persona justificada por la fe de Cristo. O podría invitarles a acercarse a Cristo en oración, pidiendo fuerzas para hacer lo correcto en un momento ambiguo. O podría explicar cómo funciona la confesión de pecado cuando ha habido un fallo (1 Jn. 1.9, Pr. 28.13).

Otra área para practicar la aplicación del enfoque teológico del pasaje tiene que ver con la providencia divina que a veces permite necesidades intensas (como Jesús en el desierto). Su intención no es quebrantarnos, sino darnos una plataforma para escoger la justicia (confiar en Dios y hacer el bien, Sal. 37.3), para que quede evidente a todos la nueva vida que él ha formado dentro de nosotros. Superar la tentación es lo que da al creyente un mensaje para los demás. Como Moisés impartió el mensaje de Dios después de 40 días en el monte de Sinaí, y como Jesucristo empezó su ministerio público después de 40 días en el desierto, así el creyente de hoy ve respaldado su mensaje verbal si echa mano de Cristo para superar sus pruebas vitales.

Cada perícopa de la Escritura recoge una sola idea central, que se basa en lo que el autor pretende hacer con sus palabras. La pragmática del texto refleja la intención del autor, lo que trata de conseguir en los que leen u oyen sus palabras. Discernir la pragmática del autor requiere una reflexión sostenida sobre el texto bíblico en sí, más que la consulta a comentarios, que suelen centrarse en detalles léxicos y gramaticales, históricos y geográficos, que son interesantes pero no aclaran la idea central. El enfoque teológico correctamente analizado abre la puerta a la aplicación que transforma vidas.

–Esteban Rodemann


[1] La definición exacta de «perícopa» es un pasaje breve de cualquier tipo de documento. Antiguamente se usaba para señalar una porción de los evangelios adecuada para ser leída en público durante el culto dominical. Véase la web de la Iglesia de Pueblo Nuevo:

https://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=enc_pericopa . Algunos autores emplean el término para delimitar un pasaje que sirve para ser predicado. Véase Abraham Kuruvilla, A Vision for Preaching: Understanding the Heart of Pastoral Ministry (Grand Rapids: Baker Academic, 2015), 92-93.

[2] Llama la atención el hecho de que ninguna de las tentaciones tenga que ver con quebrantar los Diez Mandamientos. Atacan algo más sútil, los movimientos profundos del corazón que invitan a apartarse de la voluntad de Dios.

Serie de estudios basados en el evangelio de Juan – La predicación expositiva secuencial II

Ocho señales del evangelio de Juan – La fe que ve

Las imágenes más espectaculares de la NASA –de la luna[1], de la tierra[2], del espacio– están hechas de cientos de fotos que se combinan para una exposición completa. Son fotos cósmicas compuestas. ¿Qué pasaría si tuviéramos una foto compuesta del Señor Jesucristo? Sería una sucesión de cromos que, al juntarlos, darían motivos para creer plenamente, sin ninguna sombra de duda.

La Biblia afirma que andamos por fe, no por vista (2 Co. 5.7). Esto significa que la verdadera fe se basa en las palabras de Dios y no en milagros espectaculares. No necesitamos portentos diarios si tenemos la palabra de Dios. Una fe de milagros puede ser una prueba de candidez más que de confianza. Jesús insiste en que ha sido enviado para transmitir palabras, un mensaje inteligible que las personas necesitan oir: «Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla» (Jn. 3.34).

Al mismo tiempo, las señales que Jesús hace abren el oído para que la gente preste atención al mensaje verbal. Convencen de que se trata de un anuncio del cielo, no las divagaciones incoherentes de un iluminado. Es como observa Nicodemo: «Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro (es decir, lo que importa son las palabras), porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él (es decir, las señales convencen de la urgencia de escuchar la palabra)» (Jn. 3.2).

El evangelio de Juan indica que Jesús hizo muchas señales (Jn. 2.23, 6.2, 7.31, 11.47, 12.37). La palabra «señal» (semeion) se refiere a un milagro con mensaje. Es mucho más que un mero prodigio, más que algo sobrenatural que sorprende porque desobedece las leyes naturales normales. Es una maravilla que a la vez enseña algún concepto espiritual. Así son las sanidades que hace Jesús: anuncian visiblemente las condiciones del reino de Dios, cuando la plenitud de vida humana habrá quedado totalmente restaurada. Los profetas lo anuncian y Jesús, al sanar a unos y otros, apunta que aquel día se acerca: «Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo» (Is. 35.5-6).

Si Jesús hace muchas señales, el evangelista Juan se centra en ocho de ellas para dibujar una imagen completa del Hijo de Dios. Cada señal aporta información sobre una faceta nueva de Cristo, para que la fe del creyente cristalice. El cuadro completo conduce a una fe madura, para que el creyente disfrute al máximo de una experiencia de vida eterna.

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (Jn. 20.30-31).

Un tema relacionado con las señales es la vista. Cuando los primeros discípulos piden información a Jesús, su respuesta es «Venid y ved» (Jn. 1.39). De la misma manera, cuando Natanael plantea dudas sobre la identidad de Jesús, Felipe le dice «ven y ve» (Jn. 1.46). Ver a Jesús significa acercarse, escucharle, elaborar una noción completa de su persona y su obra. Es verle como Hijo de Dios e Hijo del Hombre. El título «Hijo de Dios» viene del Salmo 2.6-7 y se refiere al hombre designado por Dios para reinar en su nombre sobre toda la tierra. El nombre «Hijo del Hombre» se remonta a Daniel 7.13-14 y también describe al hombre escogido para reinar sobre la tierra. El calificativo «Cristo» (Ungido) indica que el rey elegido estaría señalado y capacitado por Dios para realizar su tarea.

Jesús recrimina a los asistentes en la sinagoga de Capernaum el haberle buscado «no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan» (Jn. 6.26). Ellos, en vez de indagar en el significado del milagro, solo querían una pensión vitalicia. La idea es que la contemplación de las señales debería haber provocado una búsqueda espiritual, porque las señales enseñan algo nuevo acerca de Jesús. Es lo que buscan los griegos cuando se acercan a los discípulos: «quisiéramos ver a Jesús» (Jn. 12.21).

Ver a Jesús significa comprender quién es Jesús. Comprender quién es Jesús despierta deseos de acercarse más a Jesús. Las señales están para convencer que Jesús es el rey que Dios ha prometido, que algún día triunfará sobre todos los males. Cuanto mayor la comprensión, mayor el deseo. El deseo aumenta el entendimiento. Al crecer el entendimiento, crece la fe y crece la riqueza de la vida eterna, que primero se vive en el corazón y luego se manifestará en el mundo entero.

Un ilusionista de feria dice «visto y no visto», y con un gesto de la mano hace desaparecer una carta, una moneda, una bola. El público –crédulo y entusiasta– se deja llevar por la palabrería y la simpatía del mago. Se fija en la chistera vacía y se sorprende cuando el showman saca un conejo o una paloma. Para algunos tener fe es como creer en un ilusionista con poderes sobrenaturales. Pero los que han visto a Jesús a través de las señales que plantea el evangelio de Juan, saben que no se trata de un juego de manos. La imagen compuesta, basada en hechos avalados por testigos, tiene una fuerza arrolladora. Despierta y refuerza la fe. El creyente nutrido por la visión completa de Jesucristo está preparado para vencer en medio de un mundo roto.

La predicación de las ocho señales del evangelio de Juan podría formar una serie de exposiciones para la iglesia local. Sería una manera de aplicar la predicación secuencial para el bien de la congregación, retratando la persona y la obra de Jesucristo para la edificación de los hermanos. Esteban Rodemann


[1] Fotos de la luna: https://rpp.pe/ciencia/espacio/nasa-la-luna-como-nunca-antes-vista-esta-foto-esta-compuesta-por-otras-100-mil-imagenes-noticia-1238587

[2] Fotos de la tierra: https://www.businessinsider.es/27-iconicas-fotos-tierra-tomadas-espacio-que-te-dejaran-fascinado-309227

Serie de estudios basados en el evangelio de Juan – La predicación expositiva secuencial

Las siete señales del evangelio de Juan

Cada predicador de la palabra de Dios aborda su cometido eligiendo entre desarrollar un tema libre (la predicación temática) o seguir un libro de las Escrituras, pasaje tras pasaje (la predicación secuencial). Hay buenos motivos para optar por la predicación secuencial, aunque puede haber distintas maneras de llevarla a cabo. Si la iglesia goza del privilegio de un pastor a tiempo completo que elabora la mayoría de los mensajes, la decisión de cómo plasmar la predicación secuencial le compete principalmente a él. Abrirá pasajes sucesivos del libro bíblico elegido, dejando espacio para la variedad en la exposición: en fechas señaladas (Navidad, Semana Santa), con predicadores invitados, o durante las vacaciones de verano.

En cambio, si varios hermanos comparten la exposición dominical de la Palabra, hay dos maneras de lograr una exposición sistemática: que todos sigan un calendario de predicaciones, abriendo pasajes sucesivos según un orden establecido, o que cada predicador desarrolle el libro bíblico de su elección cada vez que le toca tener ministerio. De este modo, un predicador irá avanzando en un libro de las Escrituras cada vez que suba al púlpito, mientras otro hará la mismo con otro libro distinto que ha preparado. Todos van avanzando, pero en paralelo.

La predicación secuencial se basa en varias consideraciones de peso. Un profesor de homilética ha dicho que recomienda a sus estudiantes predicar un sermón temático solo una vez cada cinco años, ¡pidiendo perdón a Dios inmediatamente después![1] En cambio, seguir un orden sistemático en un libro bíblico aporta grandes beneficios espirituales, tanto al predicador como a la congregación.

Es la única manera de respetar la inspiración de las Escrituras. Si toda la Escritura es inspirada y útil para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia, entonces los que ostentan el ministerio público querrán dar un ejemplo de compromiso con este principio. Dios ha revelado su mensaje progresivamente a través de los siglos porque ha querido edificar en cada época sobre fundamentos ya dados. La predicación secuencial respeta este propósito divino.

Facilita la interpretación correcta de pasajes oscuros. Si un predicador, o un equipo de predicadores, desarrolla el sentido de un libro perícopa por perícopa[2], esto permite discernir mejor el enfoque teológico del autor. Los pasajes oscuros se iluminan a la luz de lo que viene antes y después. Seguir el flujo del argumento del autor hace que en sentido de los textos difíciles se aclare.

Obliga al predicador a enfrentarse con todo el consejo de Dios, tanto para sí mismo como para toda la congregación. Limitarse a sermones temáticos se degenera fácilmente en la repetición de los temas predilectos del predicador. Sus mensajes vuelven una y otra vez sobre las mismas doctrinas trilladas y se convierten en fuente de las mismas exhortaciones cansinas. Sin embargo, si se compromete con la predicación de libros enteros, abriendo pasajes sucesivos, esto abona su propio crecimiento. También suministra alimento espiritual a la congregación, cuyas necesidades más profundas a veces son desconocidas para los pastores.

Asegura que el predicador entregue el mensaje de Dios, no sus propias reflexiones personales. Hay una gran diferencia entre el esfuerzo por descubrir la razón de ser de un pasaje inspirado y la búsqueda enfervorizada por localizar un pasaje que respalde lo que el predicador quiere decir a sus hermanos. La predicación expositiva existe para transmitir palabra del Señor, no de los hombres.

Por todos estos motivos quisiéramos animar a los hermanos que tienen ministerio a dar la máxima prioridad a la predicación secuencial. Permitirá que los hermanos oigan la voz de Dios.

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad (Jn. 17.17).


[1] Citado en Abraham Kuruvilla, A Vision for Preaching: Understanding the Heart of Pastoral Ministry (Grand Rapids: Baker Academic, 2015), 25.

[2] Una perícopa es una unidad textual, un pasaje que gira en torno a un solo tema. Puede ser algo corto (un solo proverbio), de extensión mediana (el párrafo de una epístola), o un pasaje relativamente largo (como de la narrativa del Antiguo Testamento). Ver Bibliatodo Diccionario, s.v. “perícopa”, consultado el 31 de agosto de 2020, https://www.bibliatodo.com/Diccionario-biblico/pericopa

Reseña: Círculo de predicadores en Madrid

Después de un parón de muchos meses, el círculo de predicadores de Madrid ha retomado su actividad el sábado, 12 de septiembre. Con una asistencia de 16 personas de distintas iglesias de Madrid y Guadalajara, hicimos la reunión por Zoom. Después de un tiempo de saludos y presentaciones, abordamos la primera parte, que fue un repaso de la esencia dela predicación expositiva. Analizamos un tema nuevo, la pragmática, que versa sobre lo que un autor bíblico pretende hacer con sus palabras. Esto va más allá del mero significado léxico de palabras sueltas y las conexiones gramaticales que las unen. Vimos cómo la pragmática determina el enfoque teológico de un pasaje, y cómo abre la puerta a aplicaciones poderosas.

En la segunda parte hicimos un estudio en grupo de Juan 2.1-11. El pasaje trata la primera señal del evangelio de Juan, cuando Jesús transforma el agua en vino en las bodas de Caná. Analizamos cómo las señales en este evangelio son milagros con mensaje, y tomamos nota del hecho de que el apóstol Juan haya seleccionado ocho señalaes para llevar a sus lectores a una comprensión plena de la identidad de Jesús.

Aprovechamos la función de Zoom de hacer grupos pequeños y dividirnos en conjuntos de cinco personas para fomentar así una participación más animada. Acabamos el estudio con una propuesta de lo que podría ser el enfoque teológico, es decir, lo que pretendía Juan al incluir este relato en su evangelio.

Quedó en el tintero lo que debía ser la tercera parte de la reunión, que dos o tres hermanos compartiesen un mensaje que tienen que dar próximamente, con su idea central y su bosquejo. Esperamos poder lograr esto cuando nos veamos de nuevo en un par de meses. Pero acabamos la reunión contentos todos, y deseosos de seguir potenciando este espacio que nos estimula a seguir mejorando en la tarea de la predicación expositiva.

–Esteban Rodemann